El valor liberatorio de los acuerdos privados de extinción

Abril 18th, 20175:27 pm @

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La Sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Asturias, de 31 de enero de 2017, confirma la jurisprudencia más reciente sobre la validez de los acuerdos de extinción y reconoce su valor transaccional y liberatorio.

En el caso analizado, una trabajadora ve extinguido su contrato de trabajo por despido disciplinario. La empresa, en aras a evitar litigiosidad y de manera simultánea, le ofrece la posibilidad de firmar un acuerdo en el que se pacta la extinción de la relación laboral, se reconoce la improcedencia del despido, y se fija el importe indemnizatorio y, también, el saldo y finiquito. El acuerdo, que recoge el reconocimiento expreso de la trabajadora de que la indemnización ofrecida es inferior a la máxima legal por despido improcedente, es firmado por la trabajadora sin reservas.

Posteriormente, la trabajadora cambia de opinión e interpone demanda por despido ante la jurisdicción social, alegando que el acuerdo transaccional carece de validez por existencia de vicios del consentimiento, al no saber exactamente qué había firmado y, que en todo caso, lo había hecho creyendo que era necesario para ser indemnizada.

La demanda es desestimada en primera instancia y, nuevamente, en segunda instancia por el Tribunal Superior de Justicia de Asturias, previa presentación del correspondiente recurso por parte de la trabajadora. Ambas Sentencias coinciden en que el acuerdo constituye una transacción por la que ambas partes evitan los riesgos respectivos de la judicialización del caso, siendo dicho acuerdo válido y, por ende, inadmisible la posterior retractación de la trabajadora. No obstante ello, el Tribunal aprovecha para recordar que no se puede generalizar, pues es una materia extremadamente casuística y hay que estar a los términos de cada acuerdo en cuestión.

Así pues, a la vista de esta doctrina jurisprudencial, resulta fundamental redactar los acuerdos privados de extinción y demás documentos de fin del contrato laboral con cuidado, a fin de evitar que casos aparentemente “sencillos” acaben judicializándose.

Para conocer la sentencia, pincha aquí.

Aurora Sanz
Socia de Laboral en Grant Thornton