¡Manos arriba! Estás retenido

Junio 19th, 201312:04 pm @

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2235_stop_redLos últimos cambios normativos en relación con las retenciones se introdujeron mediante el Real Decreto-Ley 20/11 de 30 de Diciembre de medidas urgentes en materia presupuestaria, tributaria y financiera para la corrección del déficit público, y posteriormente, estos cambios fueron santificados mediante su inclusión en la Ley 2/2012, de 29 de junio, de Presupuestos Generales del Estado para el año 2012.

En resumen, para los años 2012 y 2013 se introducía un gravamen complementario y escalonado a la cuota íntegra estatal, en definitiva, la subida de impuestos que durante los dos meses anteriores en campaña electoral se prometía que no iba a producirse. Además, a finales de abril de este año se anunció que esta medida se prorrogaba para el ejercicio 2014. En concordancia con esta subida impositiva, se incrementaron las retenciones correspondientes a los rendimientos del trabajo, también de manera escalonada y dando de cuartelillo el mes de enero para que las empresas tuviesen margen de tiempo suficiente para adaptar los programas informáticos, y demás. Para el resto de retenciones no se tuvo ninguna de estas dos consideraciones, se tenían que aplicar desde enero y la subida no fue escalonada.

Así, explicado a grosso modo, las retenciones de los profesionales subieron del 15% al 21%, las de los administradores y consejeros se incrementaron del 35% al 42% y las de los arrendamientos del 19% al 21%. Si comparamos la subida porcentual de profesionales y administradores con la de rendimientos del trabajo éstas primeras son equiparables con las que sufrieron los trabajadores por cuenta ajena con sueldos superiores a 175.000 y 300.000 euros respectivamente. No todos los administradores tienen esos sueldos, ni todos los profesionales por cuenta propia facturan esos importes. Muchos son mileuristas,  y el cobrar un 6 ó 7% menos mensualmente les ha destrozado la economía familiar.

Por si todo esto no fuera suficiente, se está produciendo una perversión argumentativa que, a la postre, no hace sino perjudicar a dos grandes grupos de contribuyentes. Por un lado a los empresarios profesionales, y por otro a las personas físicas y jurídicas dedicadas al arrendamiento de locales que no poseen la masa crítica de inmuebles necesaria como para poder estar exonerados de “padecer” las retenciones. El problema consiste en que la fecha de devengo de las operaciones es la de la prestación del servicio mientras que la obligación de practicar la retención está unida al pago de la contraprestación.

Esto supone un problema, sobre todo en estos últimos años en los que parece evidente el aumento experimentado en los plazos de cobro y en los impagos.

Hasta ahora cuando se recibía un requerimiento de la Agencia Tributaria para justificar las retenciones consignadas en una declaración del IRPF o IS, en la mayoría de los casos, el requerimiento era consecuencia de un descuadre entre las retenciones consignadas por el prestador del servicio y las ingresadas por los retenedores. En la práctica este problema se solventaba, y la administración venía admitiéndolo la mayoría de las veces, aportando facturas, contratos,… de manera que quedara clarificada la realidad de la operación.

Esto se acabó, ahora lo que se solicita es que se justifique el cobro de las facturas correspondientes, (recordad que es en el momento del pago cuando hay que realizar la retención).

A mi amigo Juan, el arrendatario dejó de pagarle en octubre del año pasado. Le expliqué que tenía que ingresar el IVA correspondiente al alquiler de ese trimestre que no había cobrado y que acababa de subir al 21%, y que, además, en su declaración de IRPF tendría que declarar y pagar por esos “ingresos” que realmente no ha tenido (no se podría imputar como gasto esas rentas no cobradas por tener una antigüedad inferior a 6 meses a 31 de diciembre). Y él no hacía más que decirme:

–       Pero si no lo he cobrado.

–       Ya, ya pero…

4186_gavel_burnt_siennaCuando le expliqué que si consignábamos las retenciones correspondientes a esas facturas impagadas era la Agencia Tributaria la que iba a decirle: -Pero si no le han pagado, no puede usted imputarse las retenciones… La cara de Juan se puso de todos los colores.

Las retenciones, como todo el mundo sabe, son un pago a cuenta del impuesto que finalmente tendrás que abonar y si más tarde resulta que te han realizado una retención por un importe superior al que te toca liquidar… te devuelven la diferencia.

Yo le expliqué a Juan, que el TEAC, en una resolución del 27 de Septiembre de 2012, unificó criterio y aclaró que, en su caso, la forma de actuar era presentar la declaración de IRPF declarando los ingresos del arrendamiento, los hubiese cobrado o no, y que si en la fecha de presentar la declaración aún no le habían pagado, que no se dedujera las retenciones. Finalmente, cuando cobrara esos meses de alquiler, si alguna vez lo hacía, debería presentar un escrito rectificando su declaración y solicitando la devolución de esas retenciones.

Este criterio es discutible por varias razones, entre otras, la ley de IRPF no dice expresamente que no se pueda deducir la retención antes del cobro. La relación entre Hacienda y el obligado a realizar la retención (que es el pagador) es diferente a la que existe entre Hacienda y el perceptor de la renta (que cumple con su obligación de imputar al mismo ejercicio el ingreso y la retención).

Antonio de la Torre
Gerente de Fiscal en Grant Thornton